
Hoy, después de saltear baldosas flojas por Palermo, de esas que no se bastan con salpicarte la punta y un pedazo del cordón de la zapatilla, sino que se empecinan con mojarte hasta los tobillos, de esa agua que odian tirar los porteros tipo ocho u ocho y media de la mañana. Hoy después de eso me di cuenta que odio a las minas que usan como cartera la bolsa de COMPLOT amarilla.
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